jueves, 17 de abril de 2008

ADIESTRANDO A LA BESTIA

Prometo ser conciso de ahora en adelante. Antes de que comencéis la cacería, los pocos que pretendáis seguir “esto”, debo decir que había escrito muchas cosas. Pero no eran de mi agrado. Aunque recomiende para los demás lo contrario, lo más sano y aconsejable siempre es leer lo que se escribe antes de entregarlo.

Tenía dos aportaciones, una muy amplia (demasiado, creedme) y otra más liviana sobre el proceso de ensayos en el que ha estado el grupo (y sigue estando, técnicamente hablando). Se llamaban “ENSAYOS DE PERFECCIONAMIENTO”, parte 1 y parte 2. Los he borrado y los sustituyo por este bonito y más atractivo “ADIESTRANDO A LA BESTIA”. Y es que no se me ocurre otra expresión que resuma mejor la fase en la que se encuentra GREMIO actualmente. Simbólica y literalmente estamos adiestrando a la bestia. Bestia que, como todo ser mitológico y arcano, tiene diversas caras y se muestra bajo diferentes versiones, formas y formatos.

La bestia viene en forma de canción, y debemos adiestrarla cada uno en nuestro frente, es decir, con su instrumento. Pero también viene en forma de “democracia de grupo” y debemos consensuar la opinión de GREMIO entre los 5. Está claro que con Steve Harris nos iría mejor, o con Lars Ulrich (sobre todo si nuestro Hetfield se conformara con su dosis de caza y vodka). Quien nos conoce sabe que nosotros jugamos al consenso, al “todos a una”; y eso en ocasiones nos ha hecho lentos, pero también felices.

La bestia del instrumento es más divertida, si se sabe torear. Cada uno la vivimos a nuestra manera y, lo que es aún más divertido, alimentamos las bestias de los otros en la medida en que queremos seguir divirtiéndonos. Es decir, es ese comentario del tipo: “Inserte nombre, ¿ahí que tocas exactamente?, lo digo porque me parece que no das todos los golpes que doy yo”. O, también, “Toca un momento esa parte, que escucho algo raro”. Este comentario se escucha como lo he escrito, pero en la mente de quien lo dice sonaba más bien así: “Toca tu parte, que nunca me gustó y ahora te la voy a hacer tocar solo para intentar conseguir que la cambies (o que la definas, que también puede pasar)”.

En el último mes, mes y medio, hemos estado adiestrando estas bestias. Ahora vienen sus hijas en forma de “efectos para la voz”, “doblaje de pistas de guitarra”, “parches de batería”, etc… Bestias que ajusticiaremos en el estudio. Si no lo hacemos ellas darán cuenta una vez más de nuestras ilusiones y darán lugar a una nueva decepción en forma de grabación que “no se parece en nada a como sonáis en directo” (cita textual de un comentario habitual entre el colegueo).

Dije que iba a ser breve y conciso y os engaño como a perras… qué lo voy a hacer, uno empieza y nunca sabe cómo terminar. Hasta la próxima, saludos.

En mi despacho, a semana y dos días de empezar a grabar. Héctor.

No hay comentarios: